Codificadores de fecha

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Los codificadores de fecha son máquinas que aplican una serie de información relativa a las fechas en productos, envases y etiquetas. Las normativas locales de todo el mundo exigen la codificación de la fecha en los productos, sobre todo en alimentos, bebidas y productos farmacéuticos. Además, los fabricantes también necesitan marcas del sistema de codificación, como los códigos de producción, para su propio seguimiento interno y para garantizar que los productos se envíen rápidamente al mercado. La fecha de fabricación de un producto también determina su fecha de caducidad, que debe colocarse en un lugar destacado de los envases de alimentos, bebidas y productos farmacéuticos.

A menudo, los codificadores de fecha que se utilizan en pequeñas cantidades de productos aplican los códigos de forma manual. La mayoría de los codificadores de fecha actuales se utilizan en líneas de producción de alta velocidad en las que los códigos se aplican a la velocidad de esta, lo que requiere que el sistema de codificación pueda mantener un alto nivel de calidad de impresión al imprimir en productos y envases en movimiento. En algunos de estos codificadores de líneas de producción, los operarios generan los códigos manualmente al comienzo de cada turno, sin embargo, la mayoría de los actuales están digitalizados e incorporan software programado para generar y aplicar automáticamente los códigos de fecha en grandes volúmenes de productos.

Se pueden emplear distintas tecnologías de impresión en los codificadores de fecha: por un lado, se puede utilizar una tecnología de impresión directa de codificación láser, de inyección de tinta térmica o de inyección de tinta continua para aplicar los códigos a los productos y, por otro, sistemas de impresión y aplicación de etiquetas. Las impresoras por transferencia térmica, por ejemplo, se suelen integrar en las etiquetadoras de las líneas de producción para que impriman la información variable, incluidos los códigos de fecha, en las etiquetas directamente y justo antes de su aplicación a los productos que se desplazan por la línea de envasado.

En los sistemas de impresión por inyección de tinta, un chorro (inyección) de tinta pasa a través de una boquilla en el cabezal de impresión, un resonador piezoeléctrico vibra para dividir el chorro de tinta en gotas individuales y uniformes, y se coloca un electrodo de carga junto al punto de separación de la tinta (cada gota que se separa del chorro es proporcional a la carga de tensión aplicada). A continuación, las gotas cargadas pasan entre dos conductores y entre estos dos elementos circula una alta tensión constante. Así, se garantiza que las gotas de tinta lleguen al sustrato en el punto exacto para completar el código que se está imprimiendo en su totalidad y de forma legible.

Las impresoras de inyección de tinta térmica lanzan gotas minúsculas de tinta sobre el envase cuando pasa por el cartucho o cabezal de impresión. Las gotas se arrojan desde una o varias filas de boquillas de calibre fino mediante los ciclos rápidos de una pequeña resistencia situada debajo de cada boquilla. Estas resistencias hierven una pequeña cantidad de tinta, la cual crea una minúscula burbuja de vapor que impulsa la gota de tinta. La impresión por inyección de tinta térmica es intrínsecamente limpia y los cabezales de impresión son relativamente pequeños, lo que facilita su integración en las líneas de envasado en las que el espacio es limitado. Se pueden lograr tiempos de secado de menos de un segundo, lo que acelera la producción y reduce el riesgo de que los códigos queden borrosos o no sean legibles.

Por el contrario, los codificadores de haz láser dirigido y las impresoras de inyección de tinta continua utilizan un haz de luz enfocado para grabar o modificar físicamente la capa superior de un sustrato. Dos galvanómetros de espejo dirigen el haz de luz del sistema de codificación y orientan el haz láser en dos planos, de modo que se crea el código de fecha en la superficie del producto o del envase.

Los sistemas de impresión y aplicación por transferencia térmica emplean una impresora por transferencia térmica que imprime a partir de una cinta: los caracteres se transfieren de la cinta a la superficie de la etiqueta y, después, la etiqueta se aplica al producto o envase que pasa por la línea. Este proceso puede llegar a alcanzar unas velocidades de etiquetado de hasta 1000 piezas por minuto.

Para determinar cuál de estas tecnologías es la más adecuada para una línea de producción específica, las empresas deben sopesar varios factores, como el sustrato en el que se imprimirán los códigos, las velocidades de la línea de producción, la estabilidad de los productos, la manipulación de los envases en la línea, el espacio disponible para la instalación de la impresora de códigos y los costes de compra y funcionamiento.